En todo el mundo, millones de niños y niñas crecen separados de sus padres, lo que vulnera su derecho a crecer en entornos familiares y, a menudo, tiene consecuencias a medio y largo plazo en su desarrollo y su bienestar.
En nuestro país, son más de 51.000 los niños y niñas que crecen con una medida de protección. El “Informe global sobre el cuidado y la protección de niños y niñas. Comprender y prevenir la separación de sus familias” es producto de una investigación desarrollada en ocho países (1) cuyos sistemas de protección infantil son extrapolables a muchos otros, ayudando a comprender los factores complejos que aumentan el riesgo de pérdida del cuidado parental.
La investigación, que ha contado con la participación de 1.179 personas, incluyendo a niños, niñas, adolescentes, familias y profesionales del cuidado alternativo, además de con expertos de diversas instituciones académicas (2), demuestra que las causas que impulsan la pérdida del cuidado parental son múltiples, se interrelacionan y son similares en diversos países de todos los niveles socioeconómicos, convirtiéndose en factores que generan una espiral que acaba afectando a la estabilidad familiar si no se interviene a tiempo.
En el plano familiar, la violencia doméstica, la muerte de uno de los padres, las enfermedades de salud mental o el abuso de sustancias son variables clave. A nivel social, la pobreza, la desigualdad y las normas culturales patriarcales agravan aún más la situación. Todo ello, además, se ve exacerbado por la falta de sistemas de protección social eficaces y coordinados: Las lagunas sistémicas en los sistemas de protección infantil, especialmente en la toma de decisiones, y los retrasos en el acceso a los servicios de apoyo, contribuyen a separaciones innecesarias.
En general, no se trata de motivos aislados, sino que son el resultado de una acumulación de vulnerabilidades que, con el tiempo, debilitan las estructuras familiares y llevan a la retirada de tutela. Gran parte de estas separaciones podrían evitarse si los gobiernos articulasen una respuesta integral y adaptada a las diversas necesidades de cada familia en situación de riesgo.
Un cambio de enfoque: prevenir en lugar de separar
El informe propone una serie de medidas para reducir significativamente el número de retiradas de tutela. En primer lugar, desde Aldeas, abogamos por mejorar las políticas preventivas de protección infantil, ampliando los programas de apoyo a familias vulnerables. Esto incluye campañas de concienciación sobre la violencia doméstica y la importancia de la crianza positiva y el buen trato, así como el desarrollo de marcos legales más sólidos para garantizar que la separación de los niños y niñas de sus familias se utilice únicamente como último recurso.
Asimismo, es fundamental contar con servicios sociales inclusivos y de calidad, que incluyan recursos educativos, sanitarios y de apoyo a la salud mental, a los cuales las familias más vulnerables a menudo no tienen acceso.
Es esencial que los gobiernos garanticen que ninguna familia pierda el cuidado de sus hijos e hijas simplemente por razones de pobreza o exclusión social. Para ello, recomendamos la creación de programas de protección social que aseguren un nivel básico de vida y de apoyo a las familias que lo necesiten.
En tercer lugar, instamos a adoptar un enfoque integral y multisectorial, que coordine la acción de los diferentes sectores implicados en la protección infantil: desde los servicios sociales hasta la sanidad, la educación y el sistema judicial. Siendo dicha coordinación esencial para garantizar intervenciones tempranas que permitan fortalecer a las familias antes de que las dificultades lleven a la retirada de tutela.
Al dar prioridad a los sistemas de apoyo que fortalezcan a las familias en su rol de cuidadores y aumenten su resiliencia ante los riesgos sociales y económicos, estaremos en mejores condiciones de garantizar el derecho de cada niño y cada niña a crecer en un entorno familiar seguro, estable y protector; tal y como se establece en los artículos 7, 9 y 18 de la Convención donde se indica claramente que es responsabilidad de los gobiernos y las sociedades apoyar a las familias en el cuidado de sus hijos e hijas y que, si la separación es inevitable, se deben hacer todos los esfuerzos posibles por mantener el vínculo familiar.
- Dinamarca, Uruguay, Costa de Marfil, Indonesia, El Salvador, Kenia, Kirguistán y Líbano.
- American University of Central Asia, Brown University, Child Consulting Ltd., Daystar University, International University of Grand-Bassam, University College Copenhagen, Saint Joseph University in Beirut, University College Absalon, Universidad Tecnológica de El Salvador, Universitas Islam Bandung y Universidad Católica del Uruguay.




