La edad media de emancipación en nuestro país se sitúa en los 30,4 años. Sin embargo, cada año, entre 4.000 y 5.000 chicos y chicas que crecen en el sistema de protección cumplen la mayoría de edad y se enfrentan a una emancipación prematura y difícil en la que además de a un mercado de vivienda poco accesible, al desempleo juvenil (24,5 %) y a la precariedad laboral deben de hacer frente a la ausencia de redes sólidas de apoyo.

A los 18 años finaliza su tutela y, con ella, también desaparece la responsabilidad legal del Estado de seguir acompañándoles, lo que evidencia el enfoque asistencialista aún presente en ciertos ámbitos del sistema de protección. No es suficiente con alimentar, educar y cuidar al niño o niña durante el acogimiento; es imprescindible garantizar un desarrollo integral que facilite su plena inclusión en la sociedad.

La legislación vigente, tanto estatal como autonómica, no cumple con los estándares internacionales en lo relativo al acompañamiento en el proceso de emancipación. Por ello, es necesaria una reforma del sistema de protección que asuma la transición a la vida independiente como una fase más del mismo y que prorrogue los apoyos necesarios; para lo cual proponemos una serie de medidas clave:

En primer lugar, su interés superior debe ser el principio rector en cualquier decisión relacionada con su emancipación. Es fundamental considerar aspectos como el género, la edad, el grado de madurez y las circunstancias personales de cada joven, asegurando un enfoque individualizado. Asimismo, es imprescindible garantizar su derecho a participar activamente en la planificación de su salida del sistema, asegurando que dicho proceso se realice de forma gradual y acompañada.

La preparación para esta transición debe iniciarse al menos dos años antes de alcanzar la mayoría de edad e incluir la asignación de una figura profesional de referencia que les proporcione orientación y apoyo continúo. Además, es esencial ofrecer oportunidades educativas y de formación profesional, así como garantizar el acceso a servicios sociales, jurídicos, sanitarios y a una asistencia económica adecuada.

Para reducir desigualdades territoriales proponemos homogeneizar las ayudas y recursos disponibles en las distintas comunidades autónomas. Capacitar a los profesionales del ámbito social y educativo en los procesos de transición a la vida independiente es vital y, en el caso de los adolescentes con necesidades especiales, deben existir servicios de apoyo específicos que eviten situaciones de institucionalización innecesaria al cumplir los 18 años. Finalmente es necesario alentar a los sectores público y privado para que se comprometan activamente en la inserción laboral de jóvenes extutelados, ofreciéndoles oportunidades reales de empleo y de desarrollo.

Apoyo antes, durante y después de la mayoría de edad

Desde Aldeas acompañamos a jóvenes que crecen en el sistema de protección en su transición hacia la vida independiente, ofreciéndoles un apoyo continuado que se adapta a sus ritmos y circunstancias. A través de los distintos proyectos de nuestros Programas de Jóvenes les facilitamos el acceso a educación, vivienda, recursos básicos y acompañamiento emocional, con el objetivo de favorecer su integración social y laboral.

El trabajo comienza cuando aún son adolescentes con el Proyecto de Tránsito a la Vida Adulta, que fomenta su autonomía en aspectos clave como las tareas del hogar, el estudio, la gestión del tiempo y del dinero recibiendo, además, orientación vocacional y comenzando a plantearse alternativas de futuro.

Mediante nuestro Proyecto de Autonomía, los jóvenes pueden seguir recibiendo apoyo tras cumplir los 18 años, tanto en el ámbito residencial como educativo y/o económico, además de orientación académica y laboral y ayuda con trámites administrativos.

El Servicio de Empleo les ofrece asesoramiento, formación y acompañamiento en la búsqueda de trabajo, así como seguimiento de sus procesos formativos y profesionales.

Por su parte, el Proyecto de Emancipación permite mantener apoyos puntuales una vez alcanzada la independencia, ya sean económicos, psicológicos o laborales. Además, contamos con dos Talleres Profesionales de Automoción y Cocina dirigidos a jóvenes de 16 a 18 años en situación de vulnerabilidad que han abandonado el sistema educativo cuya formación incluye 120 horas de prácticas facilitando así su primera experiencia laboral.

En 2024 acompañamos a 1.406 jóvenes a través de nuestros 8 Proyectos de Autonomía, 8 de Emancipación, 8 Servicios de Empleo y 2 Talleres Profesionales.

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